«Los vecinos han tenido que poner más dinero para que no les corten la luz»

Tras las cifras del informe sobre morosidad bancaria a las comunidades de vecinos -cuatro millones de euros en Gipuzkoa-, elaborado por el Observatorio Vasco de Vivienda, se encuentran historias de escalera como la de un edificio de viviendas de Donostia a quien el problema le toca de lleno. «Los vecinos han tenido que poner más dinero de su bolsillo para que no les corten el suministro de luz», afirma un experto administrador de fincas de San Sebastián, conocedor de la situación que vive esa escalera. Los impagos ascienden a más de 9.000 euros.

El inmueble en cuestión está situado en la zona Centro de San Sebastián. «Se trata de un edificio emblemático de la ciudad», añade el administrador. Son solo cinco vecinos, con lo que ello implica a la hora de emprender cualquier obra y realizar una derrama. Uno de ellos es un banco desde hace unos meses.

Según explica, el piso se encuentra embargado por una entidad bancaria, que «prácticamente es el titular de la propiedad, pero por una argucia legal no son titulares registrales todavía porque no lo ha registrado». De hecho, como relata este veterano administrador, la comunidad no puede reclamar el pago de las deudas porque «todavía continua como titular el anterior propietario, que es insolvente, y por eso el banco se hizo con la propiedad».

La entidad bancaria, añade esta fuente, «pretende vender el piso, con lo que la comunidad se quedaría sin poder recibir el dinero adeudado ni por parte del banco ni por parte del anterior propietario de la vivienda». En teoría, el banco tendría que hacer frente a los impagos del año en curso, del anterior y, con la nueva modificación de la Ley de Propiedad Horizontal aprobada este mes de junio en el Parlamento, también de los tres años inmediatamente anteriores a hacerse con la propiedad de la vivienda en cuestión.

Arreglo de la fachada

La deuda acumulada se debe al impago de las cuotas de la comunidad, pero también a gastos por obras en elementos comunes, entre ellos, la fachada del edificio. «Ni el titular a quien se le embargó el piso ni el banco pagaban la cuota de la comunidad», añade el administrador. En dicha cuota mensual, se incluyen los gastos de electricidad, limpieza, el ascensor, la administración…

La deuda asciende ya a más de 9.000 euros y subiendo. Esta situación ha provocado importantes problemas a las comunidad. Máxime cuando se trata de un edificio de tan solo cinco vecinos. «Los cuatro propietarios que cumplen con los pagos han tenido que aportar el dinero que ha dejado de pagar tanto el anterior propietario como el banco para seguir funcionando con normalidad, es decir, que no les corten la luz, el ascensor, que la persona que limpia pueda cobrara…», afirma el administrador de fincas. «Si pasa el tiempo, el resto de vecinos que cumplen cada mes con los pagos tendrán que volver a poner más, porque la deuda va ‘in crescendo’», añade.

Al margen de este caso, este administrador de fincas donostiarra asegura que «con la crisis que tenemos, la morosidad de los vecinos que administro es muy baja. La gente responde. Y muchos de los que son morosos, ya lo eran antes de las crisis».

Como muestra de esta situación, pone el caso de un grupo de portales del barrio de Gros de San Sebastián, en el que viven alrededor de 560 familias y en las que, en plena crisis, «nadie ha dejado de pagar el recibo de la comunidad», añade este experto.

 

Fuente: diariovasco.com